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En cada uno de los aquí presentes   G.I. Gurdjieff

En cada uno de los aquí presentes G.I. Gurdjieff

G. I. Gurdjieff    texto tomado de Perspectivas desde el mundo real, ed. Ganesha

 

En cada uno de los aquí presentes, una de sus máquinas interiores está más desarrollada que las otras. No hay conexión entre ellas. Solamente se le puede llamar hombre sin comillas, a quien tenga estas tres máquinas desarrolladas. El desarrollo unilateral solo es perjudicial. Si un hombre posee conocimiento e incluso sabe todo lo que debe hacer, este conocimiento es inútil y puede aun ser dañino. Todos ustedes están deformados. Si solamente la personalidad está desarrollada, esto es una deformación; tal hombre de ninguna manera puede ser llamado un hombre completo; es un cuarto, un tercio de hombre. Lo mismo se aplica a un hombre con la esencia desarrollada o a un hombre con músculos desarrollados. Tampoco se puede llamar un hombre completo aquél en el que está combinada una personalidad más o menos desarrollada con un cuerpo desarrollado, mientras su esencia permanece totalmente sin desarrollo. En suma, un hombre en el que solamente dos de las tres máquinas están desarrolladas, no puede ser llamado un hombre.

Un hombre con tal desarrollo unilateral tiene más deseos en una esfera dada, deseos que no puede satisfacer y a los cuales, al mismo tiempo, no puede renunciar. La vida se vuelve desdichada para él. Para este estado de deseos infructuosos, satisfechos a medias, no puede encontrar una palabra más apropiada que onanismo. Desde el punto de vista del ideal de un pleno y armonioso desarrollo, tal hombre unilateral no vale nada.

 La recepción de impresiones externas depende del ritmo de los estimulantes exteriores de impresiones y del ritmo de los sentidos. Solo es posible la recepción correcta de impresiones si estos ritmos corresponden entre sí. Si yo o cualquier otra persona dijera dos palabras, una de ellas sería dicha con una comprensión, la otra con otra comprensión. Cada una de mis palabras tiene un ritmo definido. Si digo doce palabras, en cada uno de mis oyentes algunas palabras —digamos tres— serían recibidas por el cuerpo, siete por la personalidad y dos por la esencia. Como las máquinas no están conectadas entre sí, cada parte del que escucha ha grabado solamente una parte de lo que fue dicho y, al recordar, se pierde la impresión general y no se puede reproducir. Lo mismo ocurre cuando un hombre quiere expresar algo a otro. Debido a la ausencia de conexión entre las máquinas, solo es capaz de expresar una fracción de sí mismo.

Todo hombre quiere algo, pero primero debe descubrir y verificar todo lo que está equivocado o que le falta en sí mismo, y debe tener presente que un hombre nunca puede ser un hombre, si no tiene ritmos correctos en sí mismo. Tomemos la recepción del sonido. Un sonido llega a los aparatos de recepción de las tres máquinas simultáneamente, pero debido al hecho de que los ritmos de las máquinas son diferentes, solamente una de ellas tiene tiempo de recibir la impresión, ya que la facultad receptora de las otras queda rezagada. Si un hombre oye el sonido con su facultad intelectual, y es demasiado lento para pasárselo al cuerpo, para el cual está destinado, entonces el sonido siguiente que oye, igualmente destinado para el cuerpo, desplaza completamente al primero y no se obtiene el resultado requerido. Si un hombre decide hacer algo, , y en el momento de la decisión el cuerpo no la cumple, ya que no era suficientemente rápido para recibirla a tiempo, la fuerza d será mucho más débil o no habrá movimiento alguno.

Así como en el caso de la recepción, las manifestaciones de un hombre tampoco pueden ser completas. Tristeza, alegría, hambre, frío, envidia y otros sentimientos y sensaciones son experimentadas únicamente por una parte del ser del hombre ordinario, en vez de por todo su ser.

( tomado de Perspectivas desde el mundo real , ed. Ganesha,  palabras de G. I. Gurdjieff , en Nueva york, 13 de febrero, 1924 )

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